lunes, 12 de septiembre de 2016

SOCIAL



METAMORFOSIS

EL HECHO DE SER UN PERIODISTA, NO TE HACE SER UN ESCRITOR

Se supone que el hecho de hacer periodismo debiera ser un arte respaldado con ética y responsabilidad. Pero hay cosas de las cuales uno se pregunta… ¿verdaderamente éste aplicara la ética y responsabilidad de hacer periodismo? ya que su actitud muestra todo lo contrario por las cosas tan incoherentes que dice. Uno de ello es el claro ejemplo que en fecha 05 de septiembre del presente año, dos periodistas peruanos hicieron un comentario sobre el partido de Bolivia Vs. Perú, en la cual manifiestan que “Bolivia es un equipo que no tiene nivel, que era algo increíble perder con un equipo tan malo y que es una pena perder frente a una gente que ni sabe leer ni escribir (Los Tiempos). 

Yo me pregunto ¿Éstos serán periodistas que mantienen el respeto, la ética y la responsabilidad a la hora de difundir un comentario?... pues para nada!!! Ahora otro ejemplo es el caso del supuesto hijo del presidente Evo Morales con la señora Zapata, la noticia de esto lo lanzo el periodista Carlos Valverde, quien en reiteradas veces decía frente a los medios que ese niño existía, pero al paso del tiempo tal niño nunca fue encontrado y pues el periodista se retractó de lo dicho…y fue así como quedo esa historia, en un simple dicho.

Pues bien, a estos dos ejemplos de malos periodistas que no respetan la ética ni la responsabilidad de lo que dicen…Ortega y Gasset decían; que el hombre sólo puede hacer bien aquello que está por debajo de sus posibilidades. Y propone - con toda gracia - que los ministros ocupen secretarías, que los presidentes se hagan ministros, que los profesores sean jefes de celadores y que los ingenieros sean mecánicos. No estaría mal que los escritores fueran periodistas. En cambio, es espantoso que los periodistas presuman de escritores.

¿Es acaso que el periodismo sea una cosa absurda? en el que un grupo de trabajadores procura que el mayor número posible de personas conozcan ciertos episodios supuestamente “interesantes”. Tales episodios no tienen, como podría suponerse, un propósito educativo, aleccionador o artístico. Son simplemente cosas que ocurren en diferentes lugares del mundo: un hombre estrangula a su cuñado en Santa Cruz, aumenta el precio de los cereales en La Paz, reeligen a un concejal en Achacachi… Y las muchedumbres pagan para enterarse de estos hechos.

Todo esto no está mal, si se razona que es preferible ser ilustrado. Hay infinidad de argumentos para demostrar la importancia del periodismo y no es la intención de este opúsculo la insistencia en postulados que se caen de maduros. Hay que decir - eso sí - que existen unas cuantas consecuencias indeseables en todo esto. Por ejemplo, si se aspira a prosperar saciando curiosidades, es natural que se trate de incrementar la sed de noticias. Es por eso que los profesionales de la comunicación insisten en manifestar que es indispensable leer revistas o sintonizar ésta o aquella audición. Sin olvidar de la ética periodística, ni de la responsabilidad a la hora de difundir algo, no velando solo por vender o hacer solo publicidad para el medio que trabaja, sino resguardar el valor que tiene un verdadero periodista, el de transmitir la verdad al nivel de sus valores, principios e integridad periodística.

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